Pastoral Vocacional y Diaconado Permanente

Pastoral Vocacional y Diaconado Permanente – Diócesis de El Banco

La Pastoral Vocacional y Diaconado Permanente de la Diócesis de El Banco tiene como misión despertar, acompañar y fortalecer las vocaciones al sacerdocio, la vida consagrada, el diaconado permanente y la vida laical comprometida. Creemos que toda vocación es un don de Dios y una respuesta generosa al servicio de la Iglesia y del mundo. Siguiendo el llamado de la Iglesia Católica en Colombia, trabajamos para que cada persona descubra su lugar en el plan de Dios y lo viva con alegría y entrega.

Objetivos Específicos

Fortalecer la espiritualidad bíblica

Promovemos el discernimiento vocacional a la luz de la Palabra de Dios, invitando a los llamados al ministerio y al servicio a cultivar una vida de oración y escucha atenta del Señor.
“La fe viene por la predicación, y la predicación por la Palabra de Cristo” (Rm 10,17).

Fomentar una pastoral misionera activa

Impulsamos a los seminaristas, diáconos y candidatos a vivir su vocación en clave misionera, llevando el Evangelio a las periferias y sirviendo a los más necesitados con espíritu de entrega.
“Vayan y hagan discípulos a todas las naciones” (Mt 28,19-20).

Desarrollar una conciencia misionera en los laicos

Motivamos a las comunidades a participar activamente en la promoción vocacional y en el acompañamiento fraterno de quienes se preparan para el ministerio ordenado o la vida consagrada.
“Ustedes son la sal de la tierra… ustedes son la luz del mundo” (Mt 5,13-14).

Promover una conversión pastoral

Buscamos que la pastoral vocacional no sea una actividad aislada, sino un eje transversal en toda la acción evangelizadora de la diócesis, integrando oración, acompañamiento y formación.
“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca” (Mt 3,2).

Revivir el espíritu de Pentecostés

Pedimos al Espíritu Santo que suscite nuevas vocaciones y fortalezca a los diáconos permanentes en su triple ministerio de la Palabra, la Liturgia y la Caridad.
“Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos” (Hch 1,8).